Sunday, April 15, 2007

Historia de la sociedad de la información


Armand Mattelart en su libro la sociedad de la información comienza hablando del culto del número donde afirma que el único discurso verdadero es el matemático, ya que este es sinónimo de perfección. El pensamiento puede manifestarse en el interior de una máquina. Leibniz inventa una máquina aritmética que sirve para descubrir un punto a partir del cual todo vuelve a ponerse en orden.
Leibniz también habla de un sistema de reducción de números a los principios más simples como 0 Y 1. Se imagina la posibilidad de una lengua filosófica llamada a priori que sería como un alfabeto del pensamiento humano. Jhon Wilkins propone una lengua analítica que divide el universo en 40 géneros subdivisibles en sub. Géneros y la vez subdivisibles en especies y les asigna a los géneros un monosílabo de 2 letras, a los subgéneros una consonante y a las especies una vocal. El cálculo de las probabilidades (la estadística) entra a formar parte importante de la sociedad, ya que se creía que la matemática tiene la capacidad de predecir el futuro. Vauban habla de un sistema de fortificación, cree que una salida del caos y de la confusión es tener una conducta reglada por el cálculo. Se crea una norma universal, esta norma integra todas las partes. Se busca un Lenguaje de signos que sea apto para conferir a todos los objetos que abarca la inteligencia humana, Se da una nueva relación con la historia Con el culto al número la necesidad de una lengua universal y la construcción de un sistema métrico universal es que comienza la sociedad de la información según el texto de Mattelart. El anterior es un punto a favor de esta sociedad ya que como dice anterior mente “la matemática puede predecir el futuro”. La estadística comienza a ser llamada como la ciencia del estado y del comercio, así es como la define Gottfried Achen Wall: “Es la ciencia del estado, se propone ilustrar las excelencias y las deficiencias de un país y revelar los poderes y las debilidades de un estado”.

Con la era industrial y científica, la idea de que solo es certeza lo que se puede enumerar impregna los modos de gobernar, la sociedad industrial mejora las comunicaciones, es trabajar por la libertad real, positiva, práctica000000, es hacer que todos los miembros de la familia humana participen en la posibilidad de explotar el globo que les ha sido dado en patrimonio. Aquí se empieza a hablar de la división del trabajo mental ya que se cree que desde el momento en que se divide la tarea en varias operaciones cada una de las cuales exige grados de fuerza y destreza, se puede procurar que la cantidad de habilidad y fuerza de cada operación va a ser la misma.

Las maquinas inteligentes inician su despliegue en el transcurso de la segunda guerra mundial. Alan Turing formula un nuevo principio técnico “la idea del programa grabado y la tabla de estado”. La tecnología informacional se convierte en el primer teórico del poder, poco a poco vamos viendo como esta Sociedad de la Información se sitúa en todos los aspectos de la vida del ser humano. Robert Mc Namara se consagra al imponer al pentágono los métodos de gestión y al crear un Office of Systems Analysis. Claude Elwood Shannon formula una teoría matemática de la comunicación. Seguidamente entra Harold Innis en los años 50, él intenta demostrar como la tecnología de la comunicación ha determinado las formas del poder.

Mattelart en su libro se hace un interrogante ¿Qué merece tenerse en cuenta en el tipo ideal “sociedad postindustrial”? Para responder a lo anterior plantea 3 ideas importantes. En primer lugar el anclaje de las doctrinas organizacionales durante la larga historia en el transcurso de la que se ha construido el paradigma de la sociedad funcional cuya culminación debería producirse en la era postindustrial, aquí mencionamos a Saint-Simon el padre de la tecnocracia.

En segundo lugar, la noción de la historia subyace en la noción postindustria. En esta variante el autor menciona a Walt W. Rostov que hace un “manifiesto comunista” sobre las “etapas del crecimiento económico”. Se da un recorrido llamado westernization donde los flujos de la innovación, del cambio social, parten de arriba hacia abajo, de los emisores centrales y de las elites hacia los administradores de las sociedades que han alcanzado la etapa superior de la modernización, desarrollo, a las sociedades de los escalores inferiores.

Y finalmente, la cancelación del pensamiento de la red, aquí se da un ruptura respecto de la primera generación del pensamiento postindustrial basado en las formas descentralizadas de organización, también hay ruptura con los herederos o allegados de este pensamiento descentralizado.

Para concluir el libro Mattelart habla de la sociedad global de la información como un evite geopolítico. El lenguaje revolucionario ha hecho parte del liberalismo convirtiendo la revolución de la información en una expresión de pretensiones totalizantes dando origen a La revolución en los asuntos diplomáticos en la que se reconfigura en concepto de diplomacia de las redes “el saber, más que nunca, es poder. Las fuentes del nuevo poder son la información libre, la información comercial y la información estratégica. También da origen a la Revolución en los asuntos militares, se da el uso de las nuevas herramientas internacionales como el software de simulación powerscene. Hay una supremacía Norteamérica en el ámbito de las tecnologías de la información

Como argumentos en contra a la sociedad de la información Mattelart escribe un artículo a parte de su obra titulado la sociedad global de la información es un mito, aquí él critica el concepto hegemónico de "información", se refiere a una perspectiva instrumental y estadística que deja de lado la "memoria y cultura de los pueblos y se interesa solamente por el canal". Esta idea que sustenta el paradigma del futuro postindustrial, de igual modo, se encuentra asociada a la tesis del "fin de las ideologías".[1]

En este mismo artículo el autor da un ejemplo de la destrucción total de la sociedad de la información: “referencia a la reciente guerra en Irak como un factor crucial para la destrucción del mito de la sociedad de la información, tal como se lo entendía hasta ese momento. "El conflicto, en efecto, ha vuelto a poner de relevancia los retos geopolíticos a largo plazo vinculados al control del aprovisionamiento energético", explicó. Según el profesor, junto con la guerra en Medio Oriente también se disolvió la tesis del "fin de las ideologías", a partir del surgimiento del mesianismo religioso. En último lugar, resaltó el derrumbe de la pretensión de Estados Unidos de "representar un polo cultural que puede irradiar a través del mundo". "La inercia de las fuerzas armadas frente al saqueo de los museos y la quema de bibliotecas en Bagdad, en contraste con la custodia de los pozos de petróleo, ha puesto de relieve el valor que la doctrina de la 'Global War' -la guerra contra el terrorismo- atribuye a la historia, la cultura y la memoria de los pueblos", argumentó.”

Como podemos ver hasta el mismo Mattelart no esta de acuerdo con algunos puntos de la sociedad de la información.
[1] http://firgoa.usc.es/drupal/node/6331

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